Todo escritor, en algún momento de su producción literaria, pasa por un momento de bajón. Un momento en el que se cree un intruso, alguien que no tiene nada que aportar a la literatura y con poco potencial. Si alguna vez has sentido algo de esto, es posible que padezcas el temido síndrome del impostor.

0. ¿Qué es el síndrome del impostor?

Antes de nada, primero hablemos de qué es este síndrome. Se trata de un fenómeno psicológicos en el que la persona cree que no merece los logros conseguidos y padece miedo constante a ser descubierto como un fraude. En algunas casos, inclusos se justifican los logros conseguidos como una cuestión de suerte o coincidencia.

En el terreno literario, esto puede suponer creernos que hemos ganado una convocatoria por error o, incluso, crees que las buenas críticas son palabras amables de alguien que no quiere hacernos daño con la verdad. Lo peor es que esta inseguridad nos puede bloquear y sentir que no merecemos escribir, puesto que lo que hacemos no es lo suficientemente bueno o no va a ser bien recibido.

No te voy a mentir, este miedo me asalta constantemente y no siempre me creo que las palabras amables que me dedican sobre mis escritos. Pero he aprendido a saber gestionarlo para evitar que me bloquee tanto como para dejar de escribir. Eso sí, piensa que son mis cinco claves personales que te cuento por si pueden servirte, pero cada escritor es un mundo.

1. Tener claro que la escritura es un aprendizaje constante

Esto es algo básico que al principio me costó mucho entender. Es imposible que escribas una obra maestra en el primer intento, puesto que solo se aprende a escribir escribiendo. Y eso quiere decir que debes escribir muchas obras imperfectas y cometer muchos errores para poder crear lo que tu consideras una obra maestra.

En mi caso personal, soy una persona muy perfeccionista y al principio me costaba mucho lidiar con la idea de que mi novela no fuera tan buena como me esperaba. Cuando estos pensamientos me sacudían, el síndrome del impostor se introducía en mi cabeza y me gritaba que no era capaz de escribir nada bueno y que era una tontería seguir intentándolo. Sin embargo, es importantísimo saber gestionar el fracaso, así como los rechazos editoriales. En mi caso, me repito una y otra vez que aún no soy lo suficientemente buena, pero necesito seguir practicando.

2. La escritura es algo imperfecto por definición

Siguiendo con la misma idea, debes tener claro que todo lo que escribas será imperfecto. Siempre verás los errores de tus obras porque con cada nueva historia escrita adquieres práctica y nuevos conocimientos y, al echar la vista atrás, ves nuevos errores. Ese es un síntoma muy positivo: significa que estás mejorando como escritor. Pero también significado algo difícil de gestionar: ninguna de tus obras será perfecta.

Para mi, esto ha sido muy difícil de gestionar porque no me atrevía a enviarlo a editoriales hasta sentirlo perfecto y era una labor imposible. En cada corrección volvía a verle nuevos errores y por muchas opiniones positivas que pudiera recibir, nunca me creía lo suficientemente buena. Por eso, algo muy importante que estoy aprendiendo a hacer es saber decir basta. Saber cuando se debe dejar de corregir una novela,enviarle a editoriales y continuar con una diferente.

3. Escribe y comparte

En muchas ocasiones, es muy difícil saber gestionar estas inseguridades derivadas del síndrome del impostor. Por eso, es importante no encerrarse en uno mismo. Debes compartir tus escritos y escuchar las opiniones que te ofrecen. Si bien es cierto que unos de lo característico de este síndrome es que no te acabas de creer las buenas palabras, debes escoger personas que sepas que te van a decir lo malo a la cara y sin tapujos. Aunque siempre de forma constructiva, por supuesto.

De esta forma, a través de alguien del que te puedas fiar, podrás hacerte una idea más acertada de tus resultados y, poco a poco, podrás ir compartiendo tus borradores con un círculo más abierto.

4. Habla de tus inseguridades con gente de confianza

Del mismo modo que es muy importante que compartas tus escritos, será muy beneficioso que compartas tus inseguridades y tengas alguien con quien poder desahogarte. En mi caso, tengo a mi lado a mi persona capaz de ponerme los pies en el suelo cuando mi cabeza se va por las nubes. Así, cuando siento que lo que escribo va a ser un gran fracaso, consigue hacerme ver la realidad.

5. Asume tus errores y busca una solución.

Y, a veces, esta realidad es justamente que ese proyecto que llevo tiempo creando no acaba de estar bien trabajado. Porque sí, en algunas ocasiones nuestras inseguridades nos ayudan a darnos cuenta de algún error cometido. En estos casos, siempre es importante enfrentarse a esta situación de la forma más práctica posible.

No se trata de lanzar nuestro manuscrito por la ventana, ni mucho menos. Debemos detectar nuestros errores y buscarle una solución concreta. Muchas veces necesitaremos una mirada diferente a la nuestra, por eso tenemos a los lectores beta. Y, en algunos casos, nos sabremos encontrarlo una solución concreta, pero por eso tenemos en la red tantas páginas dedicadas a dar consejos de mejora. Y aquí debo hacerme algo de autobombo y hablarte de mi sección dedicada a la corrección.

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Y eso es todo por hoy. El síndrome del impostor puede dificultarte mucho tu labor, si permites que tome las riendas. Recuerda que escribes porque te gusta y este es un trabajo duro en el que siempre estamos constantemente mejorando. No te centres solo en tus errores, fíjate en todo lo que has mejorado en el tiempo que llevas escribiendo.

Cuéntame, ¿has tenido que enfrentarte al síndrome del impostor?

 

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