Uno de los problemas de la mayoría de escritores noveles, donde yo misma me incluyo, es no saber desarrollar el tema principal de una historia. Somos escritores. Tenemos mil historias que contar en nuestro interior y, en la mayoría de los casos, tendemos a abarcar demasiado en proyectos que, en realidad, no dan para tanto.

¿Te ha pasado alguna vez que has sido incapaz de sintetizar el tema de tu novela? Seguramente se deba a que realmente no tengas ningún tema realmente desarrollado.

1. ¿Qué es el tema de una historia?

Empecemos por la básico. Toda historia quiere contar algo; es decir, tiene un mensaje o una reflexión que quiere transmitir a su público objetivo. El grado de profundidad en este mensaje o el tipo de guía que como autores haremos de la reflexión es lo que diferencia la literatura juvenil de la adulta.

Sea como fuere, necesitas tener un tema principal y saber trabajarlo correctamente. Es importante que, para empezar, tus historias tengan un único tema para aprender a desarrollarlo antes de añadir algunos secundarios. Tal vez es recomendable que empieces escribiendo relatos, novelettes o proyectos más cortos antes de empezar con un novela de grandes dimensiones. Un error de mi primer manuscrito fue el trabajar demasiado temas secundarios que le robaban protagonismo al principal. Esto provocaba que yo misma dudara de cuál era el mensaje que quería transmitir con mi historia.

Para que te hagas una idea, algunos de los temas más recurrentes podrían ser: la búsqueda de la identidad propia, la lucha contra un régimen totalitario, la desigualdad entre clases o, incluso, el cuidado hacia el medio-ambiente.

2. ¿Cómo encuentro o escojo la temática principal de mi historia?

Realmente es lo primero que debes pensar, pues será el eje de todo lo que escribas. Una historia a la que luego se le inserta el tema, casi de forma artificial, cojea y pierde esencia. Será el tema el que cohesione toda tu historia, pues todo irá dirigido hacia misma dirección. Si en la Caperucita queremos hacer reflexionar sobre los peligros de confiar en desconocidos, nos centraremos en destacar la inocencia de la protagonista y la astucia del lobo para engañarla, y dejaremos a un lado la crítica hacia la incompetencia de la madre al dejar a la abuela enferma sola en mitad del bosque.

¿Recuerdas los cuatro pasos que debes seguir para escribir la escaleta de tu novela? El tema central de tu historia debe formar parte implícita de los puntos esenciales para que la trama pueda lograr avanzar, pues todo debe ir dirigido hacia esa dirección. Imagina un cuento de la Cenicienta narrado desde el punto de vista de una de esas hermanastras en las que ese zapatito no logra encajar: el mensaje y el tema cambiaría por completo y nos centraríamos en mostrar todo lo que la codicia lleva a hacer a una familia prácticamente en la ruina.

Deducir el tema de tu historia después de escribirla es un error garrafal, pues no tendrá ninguno. Tanto si eres brújula como mapa, tendrás que tener en mente este destino para lograr cohesionar la historia.

3. ¿Cómo dirigir la historia hacia el tema escogido?

Una vez tienes decidido de qué quieres empezar a hablar, toca dirigir tu historia y a tu lector hacia la reflexión que quieres que lleven a cabo. Para esto no hay trucos mágicos, pues la forma de hacerlo de cada uno formará parte de su estilo único como escritor. Lo que sí podemos hacer es hablar de ciertas premisas que te pueden ayudar a dirigirlo correctamente y evitar agrandar innecesariamente el marco temático de tu historia.

  • Especialmente en tus primeros proyectos o primeras versiones, tu tema debe solo uno: descarta cualquier desviación que pueda descentrar la atención hacia el mensaje principal. Si deseas escribir una novela sobre superación personal después de una pérdida, céntratate en todas esas escenas que buscan darle profundidad al personaje y su relación con la perdida, el olvido y la aceptación. Cuando tengas esto trazado, ya añadirás, si es verdaderamente necesario, otros temas secundarios y complementarios.
  • Debes saber diferenciar entre escenas esenciales y de unión (explicadas con más detalle en esta entrada) y centrar las que desarrollen tu tema en las primeras. De esta forma, la narración irá centrada a desarrollar el tema que has escogido, dejando los secundarios en las escenas que son de unión.
  • Los personajes, el alma de tus historias, tienen que estar enfocados a jugar con el tema principal. Si quieres desarrollar el tema de la desigualdad entre clases sociales, sería interesante trabajar con personajes de diferentes estratos, mostrando las ventajas de unos y las desventajas de otros. Sería absurdo contar solo con un abanico de personajes de clases privilegiadas.
  • En algunos casos, incluso puedes jugar con el worlbuilding de tu universo para darle más fuerza a tu mensaje. Si pretendes escribir una novela donde el tema principal sea una emergencia medioambiental, podría ser buena idea crear un mundo en el que esta amenaza potencial en nuestro mundo se vuelva real en tu universo.

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Eso es todo por hoy. Recuerda que estos consejos son bajo mi punto de vista y que están especialmente enfocados a escritores noveles con poca experiencia o poco soltura. Poco a poco, dándole fuerte a la escribición podrás mejorar tu estilo y ser capaz de crear historias más complejas con varios temas complementarios.

Cuéntame, ¿qué tema es el que trabajas en tu proyecto actual?

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En este blog encontrarás una infinidad de consejos para escribir una novela. Me centro en la novela de fantasía, pero si eres autor de algún género afín pueden servirte igualmente de ayuda. Tengo las entradas divididas en cinco apartado que puedes encontrar bajo la cabecera: General, Worldbuilding, Personajes, Trama y estilo literario y Corrección.

2 Comentarios

  1. ¡Cómo me alegra verte de vuelta, Taty! Y menudo artículo más interesante para volver a las andadas, si me permites decirlo. Yo muchas veces intento plasmar temas de forma implícita (en alguna historia que en un futuro planeo escribir trato cuestiones tales como el origen de la vida, la lucha entre dios y el hombre, y otros muchos otros aspectos metafísicos).

    Como apunte, no sé si a ti te pasa eso de tener en mente una trama para una historia, un final, unos personajes, unos giros argumentales interesantes, pero que realmente no tenga tema para nada explícito. A mí me pasa a menudo.

    Por ejemplo: Actualmente estoy escribiendo una novela corta muy del estilo lovecraftiano que narra los acontecimientos previos a la llegada de un dios invasor a un mundo fantástico determinado (resumido muchísimo para evitar spoilers jajajaja). La cuestión es que no logro encontrar un tema adecuado (o más bien nunca me había planteado un tema que fuese el eje), pues podrían ser muy variados pero poco centrados en la línea que tú marcaste (búsqueda de la identidad propia, lucha de clases y otras tantas), aunque sí es cierto que se me viene a la cabeza como tema el sacrificio personal por el bien de un todo mucho más amplio. Con ello quiero decir que creo que siempre hay algún tema que tratamos en nuestras obras, aunque nunca nos lo planeemos y lo plasmemos inconscientemente. Pero esa es mi opinión jajaja.

    En cualquier caso, me remito a lo primero. Un placer tenerte de vuelta y un placer leer tus artículos, como siempre.

    Hermes

    • Me alegro verte como siempre por aquí comentando ^^

      A mi me ha pasado muchísimo. Justo he tenido que parar a pensar un momento porque estaba con un proyecto que no tiene tema. No sabría decir de qué trata, qué mensaje transmite. Es una historia en la que simplemente pasan cosas. Cosas guays y con personajes bien trabajados, pero solo pasan y ya está. No hay un tema sobre el que se estructure nada. Obviamente habrán un montón de temas de forma implícita, pero el mensaje no llega claro y eso, como lectora, me echaría para atrás en una lectura. Pero lo dicho, es una cuestión de estilo y esto es solo opinión personal ^^

      Gracias por comentar, ¡un abrazo!

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