Algo que suele traer de cabeza a los escritores sin formación lingüística es la puntuación. Generalmente, se tiende a poner puntos y comas por intuición sin llegar a entender la norma que lo rige. Porque sí, la puntuación se sostiene sobre unas normas lógicas que son fáciles de entender.

Debido a que signos hay muchos y quiero trabajar este tema con la rigurosidad que se merece, le dedicaré varias entradas. Hoy empezamos por los signos más básicos y los más comunes: el punto y la coma. Pero, antes de nada, debemos sentar unas bases para que puedas entender perfectamente la función de la puntuación.

En cuanto a mi fuentes, he extraído toda la información del Diccionario Panhispánico de dudas, de consulta online aquí o aquí, y lo he reformulado de forma sencilla para que sea más fácil de entender.

1. ¿Para qué sirve la puntuación?

Si tu respuesta a esta pregunta es que sirve para hacer pausas y ayudarnos a respirar al leer, te equivocas. La puntuación es una herramienta fundamental para fortalecer la cohesión de nuestro texto. En otras palabras: sirve para unir y dividir las frases, las oraciones y los párrafos de forma coherente.

Para que puedas entenderlo mejor, imagina tu mensaje como un gran puzzle dividido en oraciones y frases. La puntuación serían las muescas que conectan una pieza con la otra pero, al mismo tiempo, las mantienen como unidades independientes.

Con esta idea en la cabeza, debes empezar a pensar en estos signos como la herramienta indispensable para formar oraciones y frases y conectarlas de tal forma que puedas mantener tu mensaje y darle el significado correcto. Ya veremos como una sola coma puede cambiar totalmente el mensaje que quieres transmitir.

2. El punto

El uso principal del punto (.) es señalar el final de una frase, oración o párrafo. Si trazáramos una escala en la que organizáramos los signos de puntuación de más fuertes a más débiles, el punto se encontraría en el extremo: es un signo que separa oraciones independientes.

2.1. Tipos de puntos

Existen tres tipos de puntos.

  • El punto y seguido. Sirve para separar oraciones independientes dentro de un mismo párrafo.
  • El punto y aparte. Sirve para separar las diferentes ideas de las que se compone el texto en varios párrafos.
  • El punto final. Sirve para poner un final al texto escrito. Si nos pusiéramos filosóficos, podríamos decir que sirve para separar un texto de otro.

2.2. Normas básicas para emplear correctamente el punto

Debemos entender el punto como el signo que se emplea para dividir oraciones e ideas. De esta forma, será imprescindible que sigamos algunas pautas.

  • Crear oraciones con todos los elementos necesarios para que estas tengan sentido. Es decir, no podemos usar un punto para separar los complementos que necesita un verbo para tener sentido.
  • Separar claramente las oraciones de otras, para que el mensaje sea entendido correctamente. Es decir, no se recomienda crear oraciones demasiado largas porque quedarían difuminadas unas con otras.

Pongamos un contra-ejemplo:

Caperucita Roja era una niña muy querida en su pueblo y siempre llevaba encima una caperuza de color rojo, era por eso por lo que la llamaban de esa forma, un día, su madre le pidió que fuera a llevarle a su abuela una cesta con comida.

Si analizamos este texto y revisamos la teoría explicada, enseguida deberías darte cuenta de que está muy mal puntuada. Vemos claramente que se entrelazan varias ideas pero el uso de la puntuación es tan inadecuada que se entremezclan oraciones. Para corregirlo, deberías examinar las ideas que quieres transmitir y poner los puntos en lugares donde no rompes la estructura básica de la oración. Una de las opciones sería esta:

Caperucita Roja era una niña muy querida en su pueblo(.) Siempre llevaba encima una caperuza de color rojo(.) Era por eso por lo que la llamaban de esa forma(.)

Un día, su madre le pidió que fuera a llevarle a su abuela una cesta con comida. 

Si lees ambos textos, te darás cuenta enseguida del cambio que supone una puntuación correcta. Ordenas las ideas de forma clara y coherente para que el lector pueda entender de principio a fin lo que quieres transmitir.

3. La coma

La coma (,) es un signo de puntuación que tiene una gran versatilidad. Podemos dividir la coma en tres funciones principales:

  1. Delimitar incisos;
  2. Separar oraciones o elementos de un enunciado;
  3. Distinguir entre sentidos posibles de un mismo enunciado.

Además de esto, también veremos algunos de los usos incorrectos más empleados.

3.1. La coma para delimitar incisos

Si deseamos incluir un inciso, es decir, añadir información extra a nuestro enunciado, se introduce siempre la partícula entre comas. Este uso también puede intercalarse con otros signos de puntuación (la raya y los paréntesis).

Los incisos pueden ser:

  1. Aposiciones explicativas. Es decir, una estructura entre comas que sirve para explicar la palabra anterior.
    • Cuando llegó Adrián, el marido de mi hermana, todo se aclaró.
  2. Adjetivos explicativos o oraciones adjetivas explicativas. Es decir, estructuras que son o pueden substituirse por un adjetivo. En este caso, poner o no poner la coma alterará el sentido de la oración. Veamos un ejemplo:
    • Los alumnos, que han suspendido el examen, necesitan repasar. Oración explicativa. Significa que todos los alumnos han suspendido el examen y todos necesitan repasar.
    • Los alumnos que han suspendido el examen necesitan repasar. Oración especificativa. Significa que solo algunos alumnos han suspendido el examen y son estos los que necesitan repasar.
  3. Expresiones u oraciones de carácter accesorio que no tienen vinculación sintáctica con lo que se está explicando pero que aporta información extra.
    • Tus rosquillas, ¡qué delicia!, son las mejores que he probado.
  4. Cualquier otra clase de comentario, explicación o precisión a algo dicho. Un cajón de sastre donde incluimos cualquier otra estructura que tenga la misma función que las vistas anteriormente.
    • Toda mi familia, incluido mi hermano, estaba de acuerdo. 

3.2. La coma para separar elementos u oraciones de un mismo enunciado

  1. Separa elementos de un enumeración, siempre que estos sean simples. Si fueran complejos o incluyeran ya otras comas, emplearíamos el punto y coma. Delante de la conjunción (y, e, o, u, ni) no debe colocarse nunca una coma.
    • Ayer me compré dos camisas, un pantalón, una chaqueta y dos pares de zapatos.
  2. Separa elementos gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo enunciado. Es decir, se trata de separar elementos con la misma estructura gramatical. Seguirá la misma norma que la anterior porque, en el fondo, no deja de ser otro tipo de enumeración.
    • Estaba preocupado por su familia, por su trabajo, por su salud. 
  3. Aisla el vocativo. Esto sirve para llamar o nombrar al interlocutor al que va dirigido el mensaje.
    • Javier, no quiero que salgan tan tarde.
  4. Se escriben entre comas las interjecciones o locuciones interjectivas.
    • Bah, no te preocupes 
    • No sé, ¡ay de mí!, no sé cuánto podré soportarlo.
  5. Separa el sujeto de los complementos cuando el verbo está elidido por haber sido mencionado con anterioridad o estar sobreentendido.
    • Su hijo mayor es rubio, el pequeño era moreno. > Su hijo mayor es rubio, el pequeño, moreno.
  6. Delante de las oraciones introducidas por elementos coordinados encabezadas por adverbios correlativos: como bien…. bien; ora…., ora…; ya…, ya….Organizaremos la fiesta, bien en mi casa, bien en la tuya. 
  7. Delante de las conjunciones adversativas (pero, mas, aunque, sino), consecutivas (conque, así que, de manera que, etc.) y causales lógicas o explicativas.
    • Hazlo, pero luego no digas que no te lo advertí. 
    • Lo prometiste, así que ahora no te hagas el remolón.
  8. Cuando se invierte el orden regular de un enunciado. Para saber si se ha invertido, es conveniente conocer el orden regular de las oraciones. Lo habitual es que se mantenga la siguiente estructura: sujeto, verbo y complementos. Este es un uso un poco complicado si no tienes nociones de sintaxis, por lo que lo voy a simplificar.
    • Complementos circunstanciales precedidos al verbo. Recuerda que estos complementos son información añadida que informan del tiempo, el modo o el lugar en el sucede la acción, entre otros.
      • En aquellos tiempos calurosos, la convivencia era idílica. (> Informa sobre cuándo)
    • En expresiones complejas, cuando la subordinada adverbial precede a la principal. Recuerda que una subordinada tiene un verbo propio, pero siempre complementa al verbo principal, por lo que no es independiente ni se puede separar por un punto.
      • Si vas a llegar tarde, avísame. (> El verbo principal es avísame)
  9. Detrás de determinados enlaces como esto es, es decir, a saber, pues bien, ahora bien, en primer lugar, por un/otro lado, en fin, por último, además, etc; así como detrás de elementos que modifican a toda la oración.
    • Por lo tanto, los que no tengan invitación no podrán entrar.
    • Naturalmente, los invitados deben vestir de etiqueta.
  10. Detrás de los complementos encabezados por locuciones preposiciones de valor introductorio como en cuanto a, respecto de, con respecto a, en relación a, etc.
    • En cuanto a ti, no quiero volver a verte.

3.3. La coma para distinguir entre sentidos posibles de un mismo enunciado

Como filóloga, este uso es el que me parece mí más divertido porque una sola coma puede cambiarte totalmente el significado de tu mensaje. Esto sucede porque la coma altera el significado de los nexos, pasando de ser conjunciones o adverbios, por ejemplo.

  • Me he vestido como me indicaron > Me han indicado cómo debía vestime.
  • Me he visto, como me indicaron > Me han indicado que me vistiera.
  • Así, no hubo quien lo convenciera > Así como sinónimo de «por consiguiente»
  • Así no hubo quien lo convenciera > Así como sinónimo de «de esa forma»

3.4. Usos incorrectos de la coma

Y ya acabamos, ¡por fin!, con algunos de los usos incorrectos más habituales al emplear la coma y que están terminantemente prohibidos.

  1. Es incorrecto escribir coma entre sujeto y predicado. Solo existen dos excepciones:
    • Cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera.
      • Mis padres, mis tíos, mis abuelos, etcétera, me felicitaron ayer.
    • Cuando después del sujeto se introduce un inciso.
      • Mi hermano, como ya sabes, es una magnífica persona.
  2. No se escribe coma detrás de pero cuando precede a una oración interrogativa o exclamativa.
    • Pero, ¿dónde vas a estas horas? INCORRECTO
    • Pero ¿dónde vas a estas horas?
  3. Es incorrecto el uso de la coma tras las fórmulas de saludo en cartas y documentos, debe usarse los dos puntos.

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Y eso es todo por hoy. Este tema es muy complejo y, si nunca has estudiado la lengua en profundidad, te resultará difícil interiorizar toda esta información de golpe. Ve poco a poco, empieza por los usos más habituales y más fáciles de entender. Aplícalo a tus textos y ve aprendiendo sobre el propio error. En Internet cuentas con muchas páginas de ejercicios interactivos si quieres practicar, te dejo una por aquí.

Cuéntame, ¿conocías estas normas? ¿Te han servido de ayuda?

 

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