Cuando creas un mundo de fantasía, generalmente empiezas a preparar lo más llamativo: el sistema de magia o la peculiar ciencia del universo. Sin embargo, no olvides que algo que define muy bien la personalidad de los habitantes de tu universo son las religiones que lo habitan.

Hemos hablado mucho sobre cómo crear una religión para un universo de fantasía, pero te ofrezco una entrada que puede adaptarse a cualquier tipo de religión. Hoy hablaremos sobre qué tres preguntas deben ser respondidas por toda religión y, a través de esto, poder formar una religión coherente y verosímil al universo que hayas creado.

1. La vida más allá de la muerte

Un clásico entre los clásicos. Todas las religiones del mundo responden a una de las grandes incógnitas que toda raza racional se plantea cuando empieza a preguntarse el por qué de las cosas: ¿Qué pasa cuando nuestro cuerpo muere?

De forma indirecta, con esta pregunta general debemos responder algunas otras: ¿Existe el alma? ¿Existe un lugar sagrado al que ir tras la muerte? ¿O todos, creyentes o no, nos pudrimos en el mismo lugar?

De forma general, podemos establecer dos grandes agrupaciones: aquellas religiones que creen que no existe vida más allá de la muerte y aquellas en las que sí. Dentro de estas últimas, podemos encontrar dos opciones:

  • La reencarnación. Es decir, después de morir se vuelve otra vez al mismo plano. Una variante de esta posibilidad es creer en una reencarnación global cuando llegue un momento determinado, como es el caso del apocalipsis judeocristiano.
  • La vida en otro plano astral. Es decir, creer que se vuelve a vivir de nuevo en un plano diferente al conocido. Esto puede tratarse de algo parecido al Tántalo griego, la posibilidad de transformarte en un espíritu guía para tus descendientes o, incluso, en la creencia de universos paralelos en los que viajas al morir.

Cuida con cariño este aspecto porque determinará la forma de entender la muerte de tus personajes. No actuará igual quien cree fervientemente en la reencarnación que aquel que cree que no hay vida más allá. Si esto, además, lo potencias con el código moral de la religión, podrás establecer formas de entender el mundo muy curiosas.

2. El origen del mundo, de la vida y de la especie

Una pregunta que, en su interior, esconde varios interrogantes más. Una de las principales preguntas que se plantea todo ser racional es cómo se ha originado aquello que, por su nivel tecnológico, aún no es capaz de responder por sí mismo.

En general, existen tres grandes preguntas que van relacionadas con el origen del mundo, de la vida y de la especie. Si en tu mundo existe la magia, también podrían buscar una respuesta religiosa a esta particularidad. Tendrás que crear religiones que dan orígenes diversos al mundo, a la vida en general y a la especie en concreto.

Esto te servirá para determinar la relación de los creyentes con el medio en el que se desenvuelven. No vivirán igual ni se relacionarán de la misma forma personas que creen haber sido creados para proteger la Tierra que aquellos que creen haber sido creados para dominarla. Esto, además, también puede ayudarte a establecer la relación entre etnias, razas o especies. Si la historia mítica trata de forma despreciable a sus convecinos, crearás un pueblo con una relación muy diferente a aquél que cree que todo ser vivo forma parte de una comunidad y un todo.

3. Código moral: qué se espera de los creyentes y qué premio les ofrece la divinidad

Por último, un aspecto que te ayudará a terminar de redondear la forma de ser y de comportarse de los creyentes de las diferentes religiones de tu universo es el código de honor impuesto por la divinidad.

En primer lugar, debes determinar qué se espera de los creyentes. Veamos algunos ejemplos que, por cierto, tienen poco de fantásticos:

  1. Un pueblo guerrero que debe proteger un lugar sagrado.
  2. Un pueblo pacifista que busca encontrar la sabiduría interior y para ello siguen unas normas de conductas rígidas donde impera la meditación y se dejan a un lado los placeres carnales.
  3. Un pueblo que busca extender su religión para buscar la felicidad de todos, aunque para ello están dispuestos a usar la violencia.
  4. Un pueblo que debe cumplir toda una serie de normas sobre alimentación y conducta de vida, con las que se busca seguir una vida ejemplar y llena de honor.

Una vez establecidas las normas de conducta, la divinidad debe ofrecer a sus fieles una recompensa por su ferviente dedicación. Complementemos los ejemplos anteriores:

  1. Si mantienen unido su pueblo y su lugar sagrado protegido, podrán vivir eternamente tras la muerte en un plano astral ideal.
  2. Una vez alcanzada la sabiduría, podrán reencarnarse en un ser superior.
  3. Si siguen las normas de conducta impuestas, tendrán derecho a vivir tras la muerte en un plano astral ideal y reencarnase en el nuevo mundo.
  4. Si siguen las normas impuestas, serán el único pueblo con el derecho a ser reencarnados en el mundo ideal que la divinidad creará después de destruir el mundo.

Juega bien tus cartas e intercala este código de honor con los visto anteriormente, así podrás crear religiones con una personalidad muy marcada y característica. Y lo es que es más interesante, puedes crear personajes que, en principio, sean contrarios pero pueden acabar congeniando al entender que su forma de ver el mundo es muy similar.

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Y eso es todo por hoy. Aunque tu historia no esté enfocada en la religión, tener personajes con diferentes creencias te proporcionará distintas formas de entender el mundo, y podrás jugar mucho con la dinámica entre personajes. Eso sí, recuerda no confundir creencia con realidad. Puedes decidir que la divinidad que rige ese mundo no es ninguna de las que adoran las razas inteligentes. Todo es cuestión de jugar con todos los elementos a tu alcance.

Cuéntame, ¿cómo son las religiones de tu universo?

 

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