Una de las lecturas interesantes que me ha traído el #UnAñoDeAutoras ha sido «La última bruja» de Mayte Navales. En ella se explota al máximo el mito de la bruja medieval que nos hemos formado durante los siglos. Tras su lectura me ha parecido muy interesante traerte una entrada entera dedicada a hablar sobre la historia y detrás del mito de la bruja medieval. ¿Me acompañas en este viaje por el tiempo?

1. ¿Qué significaba ser bruja en la Edad Media?

Lo primero, y más importante, ser bruja significaba ser una mujer con un oficio propio y, por lo tanto, independiente. En un hilo de twitter sobre curiosidades de la Edad Media ya traté el tema de la mujer en el mundo laboral. Debo remarcar que es totalmente falsa la idea de que solo tuvieran tres opciones: casarse, meterse a monja o hacerse puta. Una de las opciones era tener su propio negocio y una de las posibilidades era ser curandera o comadrona.

Porque sí, fue hacia este sector concreto de la sociedad sobre las que cayó todo peso de la Iglesia, puesto que eran unas de las fuerzas que se oponían a la realidad que querían bruja infusion brujas brujeria witch magia negra blanca roja escribir una novela de fantasia edad media medievo medieval hechiceraimponer en toda la sociedad. Mujeres independientes e inteligentes, que conocían el arte de la sanación y que contaban con la confianza de las gentes de sus pueblos. Incluso llegaban a tener más autoridad que el párroco que la Iglesia había colocado en la aldea para cristianizar a los plebeyos.

Aquellas que fueron tachadas de brujas eran mujeres sabias que ofrecían sus servicios a sus convecinos. No se reducían solo a la curandería, sino que muchas también ofrecían consuelo espiritual e, incluso, vendían amuletos y sortilegios que iban de la mano con las supersticiones de la época. Recordemos que el mundo medieval nace con la caída del imperio romano en manos bárbaras. Lo que es sinónimo de gran diversidad religiosa, y sobre todo, creencias muy ligadas a doctrinas politeístas. Es decir, esta sociedad poseía una gran amalgama de supersticiones. Estas brujas, por lo tanto, son producto de su propia sociedad y de la diversidad imperante en la época.

Lejos de lo que se cree popularmente, las llamadas brujas formaban parte de las actividades de culto religioso. Como he apuntado, estas mujeres formaban parte de su propia contemporaneidad y, en esta época, se requerían de sortilegios, talismanes y milagros. Se tiene constancia de la implicación activa y aceptada de estas brujas en diferentes parroquias cristianas. Por lo tanto, somos conocedores de que la bruja, al principio, no era más que una convecina más. Ofrecía un servicio concreto que el pueblo pedía y la Iglesia apoyaba. ¿De dónde viene entonces el mito que ha llegado hasta nuestros días?

2. La Iglesia: creadora de nuestro mito de la bruja.

No es hasta finales de la Edad Media y durante la Edad Moderna que no se demoniza la figura de estas mujeres. En esta época, especialmente en centroeuropa, la Iglesia ya ha consolidado su poder y consigue extender sus tentáculos hacia las aldeas más perdidas. Se impone como religión dominante, pero teme la figura de estas mujeres, pues ofrecen una visión de la espiritualidad diferente de la que en esta época empiezan a predicar. Es por ello por lo que se inicia una campaña de desprestigio y demonización hacia la figura de estas mujeres. No fueron las únicas: inicieron lo mismo con otras tantas figuras, mitologías y creencias.

Puesto que quiero dar una visión generalizada, hablaremos de cómo la Iglesia manipula la visión de estas mujeres para su propio provecho de forma general, sin centrarnos en casos concretos.

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«El aquellare» de Francisco de Goya

El primer golpe maestro de la Iglesia fue decir que estas mujeres realizan bien su trabajo porque están relacionadas con el diablo. Pronto esta idea irá retorciéndose a la concepción de que las brujas se acostaban con el diablo para conseguir ciertos favores y cierto poder, llegando a crear cuadros extremadamente macabros de mujeres manteniendo relaciones sexuales con cabríos.

Situémonos en una supuesta aldea en la que vive Margarita, mujer sanadora, comadrona y vendedora de ungüentos y amuletos de la suerte. Una bruja, en palabras de la Iglesia. En la parroquia de su pueblo, un párroco empieza a hablar sobre mujeres que obran de la mano de Satán. Estas usan sus poderes para manipular los corazones de las gentes nobles y mancillarlas. No hacía falta que la Iglesia señalara a nadie, pues empezaron a señalarse entre ellos mismos. La bruja pronto dejará de ser una mujer respetable en la aldea para verse obligada a esconderse por miedo a terminar siendo quemada.

Pero volvamos a los poderes que la Iglesia les dotó a estas brujas. Pues de la mano de la Iglesia tenemos un mito propio: la bruja.

  • Podían manipular el corazón de la gente, como he mencionado. Se decía que a través de pócimas podían enamorar a cualquiera, pero también provocar la ira y el odio.
  • Además, se les acusaba de las grandes epidemias y enfermedades.
  • También se les otorgaba del poder de volar, ya fuera en escoba o a través de ungüentos.
  • A través de la influencia judía, se creía que podían manipularte si conocían tu nombre verdadero. Aunque otras fuentes decían que solo les hacía falta mirarte a los ojos.
  • Algunas historias también las relacionan con la transformación en bestias o en la posibilidad de poder hablar con ellas y controlarlas.

Las brujas, por lo tanto, pasaron de ser algo respetado a ser algo odiado y perseguido, motivo por el cual convecinos de toda la vida se quitaban la vida.

bruja levitación brujas brujeria witch magia negra blanca roja escribir una novela de fantasia edad media medievo medieval hechiceraEl porqué la Iglesia se centro tanto en la caza de brujas puede parecer sencillo, pues muchos dirían que simplemente se daba una lucha de poderes entre dos facciones religiosas, pero no era así realmente. Muchas brujas eran cristianas también y formaban parte activa de las actividades realizadas en las parroquias. Pero profesaban un estilo de vida que, con el paso de los siglos, la Iglesia no quería permitir en ninguna mujer. ¿Luchaban contra herejías? Por supuesto, o al menos eso era lo que decían. En aquella época, la Iglesia era una organismo corrupto que solo buscaba hacerse con el poder y las brujas fueron una buena cabeza de turco para conseguir insertar el odio por lo desconocido a sus fieles.

En resumen, la historia de la persecución de brujas se basa en tres pilares fundamentales de la Iglesia moderna, que no medieval: la intolerancia, el afán de poder y la violencia expiatoria.

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Y eso es todo por hoy. Brujas en la literatura fantástica hay a porrones, pero siempre es interesante conocer el origen de la realidad que vivió nuestra civilización. En Twitter, justo antes de esta publicación, he creado un pequeño juego para ver hasta qué punto la Iglesia nos influye aún.

Cuéntame, ¿hasta qué punto has sabido diferenciar realidad y ficción alrededor de la figura de la bruja?

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Debo hacer una mención especial a Verónica Pazos (@CyanideMoon), doctoranda de la Europa Medieval, pues gracias a ella este artículo es más fiel al contexto histórico. 

3 Comentarios

  1. Sí, muy cierto. Acabó siendo una excusa muy buena para someter o castigar a alguien por celos, envidia o simple interés.

    Gracias por pasarte y comentar ^^

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