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Siguiendo con el análisis sobre los hijos de Cronos y Rea, hoy vamos a hablar de una de las diosas más veneradas en la antigüedad clásica. Hemos hablado de mitos en los que ya aparece como el mito de Poseidón o el rapto de Perséfone. Así que sí, hoy te voy a contar el mito de Deméter.

1. Deméter, hija de Cronos y Rea

Hace ya algunos capítulos que te expliqué la geneología de los dioses olímpicos; pero, por si acaso, creo que es interesante refrescarla para que puedas ubicar a Deméter, ya que estamos ante tres generaciones de dioses con nombres parecidos y, sí, todos están entrelazados con todos (cosas de dioses griegos, que le vamos a hacer).

Busto de Deméter

Los primeros dioses son Urano y Gea, el cielo y la tierra. De ellos, nacieron todos los titanes y titánides, de entre los cuales destacan Cronos y Rea, los reyes de los titanes. Sobre Cronos cae una maldición: uno de sus hijos le destronaría, igual que él hizo con su padre. Por eso, se come sus hijos para evitarlo. Todos excepto el último, Zeus. Este queda escondido por su abuela Gea y acaba castrando a su padre y obligándolo a vomitar a sus hermanos, entre los cuales se encuentra Deméter.

Como ya te expliqué en un episodio del podcast anterior, los hermanos varones se reparten el dominio del mundo: el inframundo para Hades, los mares para Poseidón y la tierra y los cielos para Zeus. Las hermanas, en cambio, cumplen un papel totalmente diferente. Ya te conté la historia de Hera, especialmente centrada en ser la esposa de Zeus; así que hoy voy a explicarte el mito de Deméter.

A diferencia de sus hermanos varones, Deméter no tendrá demasiado interés en el dominio del mundo. Es una diosa relacionada con la naturaleza y la única capaz de dominarla para poder cultivar sus frutos. Por eso, no es una diosa que viva en el Monte Olimpo, sino que siempre se la representa en la naturaleza.

2. Los amantes de Deméter

El mito de Deméter suele iniciarse con su única hija, pero vivió varias relaciones con dioses y mortales que son interesantes de analizar.

Jasión es uno de los muchos hijos de Zeus. Concretamente, es fruto de los amores entre el dios y Electra. Durante las bodas de su hermana Harmonía y Cadmo (hermano de Europa y buen amigo de Jasión), conoció a Deméter. La diosa se enamoró de él y lo sedujo. Se fueron a hurtadillas de la celebración y se acostaron en un campo arado tres veces. Esto es un símbolo muy claro y que, seguramente, formaba parte de algún rito relacionado con la fertilidad en las que las parejas mantenían relaciones sexuales en los campos para alentar el crecimiento de las cosechas.

De esta relación, nacen dos hijos: Pluto y Filomeno, condenados a no estar nunca de acuerdo. El primero de ellos era el más rico y se negó a compartir sus riquezas con su hermano. Así, Filomeno cogió dos bueyes e inventó el arado para conseguir vivir en el campo. Su madre, complacida de esta hazaña, lo colocó en los cielos como la constelación del Boyero, el pastor del buey.

Ceres ante Zeus tras enterarse del rapto de Perséfone (obra de Callet)

Sin embargo, a este encuentro casual entre la diosa de la cosecha y Jasión, Zeus reaccionó con crueldad. Al darse cuenta de lo que habían hecho, mató al momento al mortal con un rayo. Una de las versiones de la historia explica que es debido a que es contrario a los amores entre dioses y mortales, por muy hipócrita que parezca viniendo de Zeus. La segunda de esta versiones explica que Jasión forzó a la diosa y, por ello, es condenado a muerte por su hermano Zeus. En ambas, sin embargo, Deméter intenta interceder a él y en algunas, incluso, consigue convertirlo en una pequeña divinidad agreste. Su muerte o, más concretamente, cómo reacciona su hermano a esta, dará origen a la historia de la familia real troyana. Pero esa es otra historia.

Podría decirse que Jasión fue su gran relación de amor. Tras él, vino Zeus, con quien tuvo a Perséfone, la hija de sus ojos. Y, a lo largo de la búsqueda de su hija perdida, tendrá un encontronazo con su otro hermano, Poseidón. Para escapar de él, se transforma en caballo y se esconde en un rebaño de yeguas, pero el dios se transformar a su vez en semental y de esta unión nacieron dos criaturas: Despena, cuyo nombre no podía ser pronunciado fuera de los misterios eleusinos, y un corcel de negras crines llamado Arión.

2. Deméter en Eleusis

El mito de Deméter más importante es, sin embargo, el rapto de Perséfone. Recuerda: Zeus decide entregar la mano de su hija a su hermano, Hades, pero sin decirle nada a Deméter. Así, Hades rapta a Perséfone y Deméter dedicará sus esfuerzos en buscarla por toda la tierra. En el capítulo dedicado al rapto, nos centramos en la visión de Perséfone, pero hoy veremos el recorrido de Deméter.

Solo Hécate y Helios oyen los grito de Perséfone al ser capturada. Su madre va en su busca: enciende dos antorchas de las llamas del Etna y recorre el mundo durante nueve días, ayunando todo el camino hasta que encuentra a Hécate, que le cuenta que ha escuchado el llanto de su hija. Ambas van a buscar a Helios, el dios Sol que todo lo puede ver, y este les confirma lo sucedido: Hades se ha llevado a Perséfone con la complicidad de Zeus.

El regreso de Perséfone de Leighton (1891)

Ante esto, Deméter se enfada tanto que se esconde, de dioses y mortales, disfrazada de anciana. Acaba vagando por el mundo hasta llegar a Eleusis, noreste de Atenas. Allí la reciben con amabilidad y le ofrecen un trabajo, pensando que se trata de una anciana mortal: ser el ama de cría del príncipe Demofonte. Será en este palacio cuando ría por vez primera después de la desaparición de su hija. Una de las versiones explica que es gracias a un poema. Otra, la más divertida, que es a causa de que una mujer llamada Baubo se levante las faldas para enseñarle sus genitales.

Para agradecerla a la reina Metanira su hospitalidad, la diosa se propone concederle la inmortalidad a su lactante. Así, lo frota en ambrosía cada día y sumergiéndolo en el fuego cada noche para hacer que se consuma todo lo que es mortal en su cuerpo. Sin embargo, Metanira la descubre, interfiriendo y deteniendo este proceso. En algunas versiones, muere consumido por el fuego; en otras, simplemente permanece siendo mortal.

Es en este momento que la diosa recupera su forma original y exige que se instituyan ritos en su honor en Eleusis. De hecho, una vez que lo hagan, les promete instruir a las gentes de Eleusis en sus ritos secretos que, más adelante, serán llamados Misterios de Eleusis. Es en este momento, cuando Deméter descubre su identidad, que Zeus manda a Iris, la primera diosa mensajera, para pedirle que vuelva. Nada en la naturaleza crece ni llega a su madurez sin la intervención de la diosa. Pero ella se niega y solo aceptar volver si le devuelve a su hija. Hades acceder, pero sabes que lo hace con una condición: Perséfone como semillas de granada, por lo que tendré que compartir su tiempo entre su esposo y su madre.

3. El don de Deméter extendido por todo el mundo

Sin embargo, aquí no acaba el mito de Deméter ni la importancia que esta tuvo, dentro de la mitología, para el desarrollo de la agricultura. Instruyó en sus ritos secretos a uno de los príncipes de Eleusis, Triptólemo. En algunas versiones, se le identifica como el lactante que cuidó. A él le encomendó la misión de divulgar sus saberes por todo el mundo para extender los saberes de la agricultura hacia todos los mortales. Para ello, le dio un saco de grano y un carro tirado por dos dragones alados.

Se cuentan tres historias alrededor de los viajes de Triptólemo.

Triptólemo frente a Perséfone
  • La primera de ellas explica cómo cuando llegó a Escitia, su gobernante local, Linco, intentó asesinarlo mientras dormía para ser él encarado de tan honorable misión. Sin embargo, Deméter llegó a tiempo de salvar a su protegido, convirtiendo en lince al malhechor.
  • La segunda se desarrolla en la misma región. Carnabón, rey de los getas, planea la muerte de uno de sus dragones para evitar que pudiera escapar y poder acabar con él. Pero de nuevo Deméter acude a su rescate al enganchar un nuevo dragón en su carro. Como castigó y advertencia a otros, colocó a Carnabón en el cielo, con un dragón enroscado a su alrededor y formó a constelación de Ofiuco, el que porta la serpiente.
  • Y, por último, la tercera historia explica cómo en Patras, Aquea, el hijo del gobernante local, intentó a ponerse a sembrar grano él mismo. Enganchó los dragones al carro de Triptólemo mientras este dormía, pero fue incapaz de controlarlos y murió al salir despedido.

Y eso es todo por hoy. Deméter es una de mis diosas favoritas, seguramente porque está relacionada con la naturaleza, no te voy a mentir; pero también me gusta mucho todo su papel para con la humanidad. Fue una de las más veneradas y se consideraba parte de Gea, pues se encargaba de cuidar el hogar en el que todos los mortales vivimos.

Cuéntame, ¿conocías estas historias de Deméter?


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