Llevamos mucho tiempo hablando sobre cómo crear buenos personajes. Incluso hemos llegado a plantear trucos para crear un buen antagonista y una relación creíble entre este y el personaje protagonista. Pero me he dado cuenta de que en ningún momento me he parado a explicarte los tipos de personajes con los que puedes trabajar en tu novela.

Clasificación general de personajes

1. Diferencia entre personajes principales, secundarios y terciarios.

Lo primero que tienes que tener muy claro es la diferencia entre personajes principal y secundario. El primero es una pieza imprescindible para la historia; es decir, la novela no podría funcionar sin este personaje. En cambio, un secundario es un personaje importante para la historia pero prescindible: añade un valor extra, pero la historia tendría sentido sin él.

Por ejemplo, en la saga de Harry Potter, éste es uno de sus protagonistas. Pero también lo son Hermione y Ron, puesto que sin ellos Harry hubiese muerto en el primer libro. En cambio, personajes como Pomona Sprout son secundarios puesto que aporta información sobre el universo mágico pero su intervención en la trama principal es nula.

Además de estos dos, también podemos encontrar el personaje terciario, también llamado eventual. Generalmente, sirven casi de atrezzo y no suelen tener nombre. Cumplen una función muy concreta y determinada y, en la mayoría de los casos, poco importante. Podría tratarse, siguiendo con el mismo ejemplo, de Madame Tudipié, como regente de la tetería a la que van Harry y Cho Chang.

2. Diferencia entre protagonista y antagonista

Además de esto, cabe añadir una clasificación extra. Los personajes principales pueden considerarse protagonistas o antagonistas. Siendo solo el primero de estos necesarios para cualquier historia. Es decir, no siempre necesitaremos un antagonista para que nuestra historia tenga toda la fuerza necesaria para captar la atención de nuestro lector.

Cuidado con esta diferenciación, porque tendemos a entender al protagonista como el bueno y al antagonista como el malo. Y no, no es así. Se define al protagonista como el personaje central de la trama. Es decir, su interés o objetivo principal será el que guíe la lectura. En cambio, el antagonista es aquel personaje que quiere impedir que el protagonista logre su objetivo.

Se dice que el protagonista de una historia puede convertirse fácilmente en el antagonista de otra diferente. De hecho, si reescribiéramos la saga de Harry Potter desde el punto de vista de Lord Voldemort, este sería su protagonista y Harry su principal antagonista.

Clasificación según la caracterización y la imagen que transmiten los personajes

1. Diferencia entre personajes planos y redondos

De forma general, se diferencian los personajes a través de la evolución que se observa de su forma de ser a lo largo de la trama. Un personaje redondo será aquel que cambia su forma de ver el mundo: un personaje que ha madurado, que ha aprendido de sus errores o que ha superado un miedo personal.

En cambio, un personaje plano es aquel que durante toda la historia mantiene la misma actitud y forma de ser. No evoluciona ni cambia, siempre se mantiene igual.

Así, queda claro que los personajes redondos son lo más complejos. Pero, cuidado, no quiere decir que los planos sean una mala opción para tus historias. No todos tus personajes deben cambiar, tal vez no es lo que estás buscando con tu historia ni lo que realmente necesites. Recuerda siempre tener muy presente cuál es el tema que persigue tu historia y si esta evolución va acorde con ella o no.

2. Personajes arquetipos o estereotipos

Otra forma de clasificar los personajes es a través de la imagen que transmiten y podemos encontrar dos tipos de personajes muy concretos: los arquetipos y los estereotipos.

    • Un personaje arquetipo personificará una virtud o un defecto de forma idealizada. Así, puedes crear un personaje que encarne la idea de la avaricia o de la honestidad.
    • Un personaje estereotipo se basa en clichés, son predecibles y representa una forma de actuar muy común o conocida.

Puede parecer un tipo de personaje poco interesante para un novela, pero debes pensar en todas las posibilidades. ¿Y si empleas un personaje cliché justamente para destrozar desde dentro lo que el lector se imagina que pasará? ¿Y si tu novela está plagada de personajes arquetipos que tendrán que enfrentarse a sus contrarios de tal forma que acaben contaminándose?

Clasificación de personajes según su naturaleza

1. Personajes animados o inanimados

Siempre pensamos en crear personajes vivos, pero ¿te has parado a pensar en jugar con personajes que sean inanimados? Realmente, cuentas con muchas posibilidades para trabajar con un personaje objeto.

    • Podrías trabajar personajes a través de robots o inteligencias artificiales. Seres creados por humanos pero que no comparten las mismas inquietudes.
    • Podrías trabajar con un objeto que acaba cobrando vida por arte de magia o ciencia. Como sería el caso del cuento de Pinocho.
    • Podrías crear una historia en la que das voz y vida a los objetos cotidianos de nuestro entorno o del entorno de tu civilización.
    • Podrías crear un historia explicara por la varita o por la espada del héroe. Tal vez porque se trate de un objeto mágico.

Como ves, cuentas con infinitas posibilidades y todas ellas te ayudan, además, a darle un toque muy original a tu novela.

2. Personajes animales o vegetales

No solo puedes innovar creando personajes inanimados, también puedes crear animales y vegetales. En este punto seré bastante breve porque tengo una entrada entera dedicada al a la introducción de personajes animales en nuestras novelas de fantasía.

Dejando a un lado los animales, también puedes jugar con la vegetación del entorno. Crear un árbol milenario que ha sido testigo de la historia que vas a contar. O, incluso, dotar de consciencia un bosque entero, como si se tratara de una comunidad consciente y capaz de comunicarse entre ellos. ¿Te imaginas una sociedad entera formada por todos y cada uno de los elementos de un bosque?

3. Personajes fantásticos

Y, por último, no podían faltar los personajes fantásticos. Por un lado, podemos trabajar todo lo que son los personajes humanoides con capacidades mágicas. Tienes muchas entradas sobre cómo crear un buen sistema de magia, pero te dejo con la semilla de cualquier sistema: las leyes de la magia de Sanderson.

A parte de todo el elemento mágico tan propio de la fantasía, también puedes crear criaturas fantásticas y razas del género. Puedes decantarte por las típicas, pero también puedes intentar crear tus propias criaturas y razas, para conseguir destacar del resto. Todos hemos leído demasiado sobre elfos y enanos, ¡crea tus propias razas!

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Y eso es todo por hoy. Recuerda que las diferentes etiquetas son combinables y que podrías crear un personaje vegetal principal protagonista redondo, por ejemplo. Pero no te preocupes por los formalismos, lo más importante es que seas consciente de todo lo que tienes a tu alcance y puedas emplear todas las herramientas para escribir lo que deseas mostrar al mundo.

Cuéntame, ¿qué tipos de personajes empleas en tus historias?

 

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