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Hoy vengo a contarte una famosa leyenda medieval. Sabes cuánto me gusta el medievo y cuánto disfruto de las leyendas y creencias de las personas de entonces. No es la primera vez que te traigo leyendas medievales, pues ya hablamos del hada Melusina y de la bruja «medieval» (si escuchas ese episodio, entenderás el porqué de esas comillas). Hoy quiero hablarte de una leyenda que tiene su origen en la cultura celta o, al menos, ciertas reminiscencias, pues se trata de una de las muchas historias de la Materia de Bretaña o, en otras palabras, del mito artúrico. Hoy te cuento la historia de amor imposible de Tristán e Isolda.

Antes de empezar, como con todas las leyendas y mitos, este también tiene varias versiones. Se han encontrado varias composiciones poéticas, una narración de la época y una ópera posterior que se basa en el mito medieval. Además, al ser una historia tan popular, se han visto varias referencias en otras obras. De hecho, en los Lais de María de Francia, se explica una metáfora preciosa que sirve para explicar la relación de amor entre nuestros protagonistas. Pero no me avanzo, empecemos por el principio:

1. La infancia de Tristán

Nuestra historia empieza con los progenitores de Tristán. Blancaflor es la hermana del rey de Cornualles (Marco) y fue entregada en matrimonio a Rivalín, uno de los vasallos más fieles del rey. Se trasladan a Leonís, como señores de este territorio, y allí viven los primeros meses de su matrimonio. La guerra llama a Rivalín y, como puedes imaginar, acaba muriendo en ella. Blancaflor, en ese momento, se da cuenta que está embarazada. Sus siervos le ocultan la verdad, pero se entera justo cuando da a luz. La pena que siente al enterarse la llevará a la muerte, pero antes le pondrá a su hijo Tristán, pues ha nacido en un momento donde la tristeza lo ha inundado todo.

Recién nacido y huérfano, Tristán crece bajo el cuidado de los hombres y mujeres de confianza de sus padres. Governal se convierte en su tutor, maestro y amigo más fiel. Cuando tiene edad para ello, se entrena con las armas y pronto destaca por su habilidad con ellas.

Pronto sentirá curiosidad por conocer las tierras de las que proviene su madre y marchará hacia ellas cuando aún no es más que un adolescente. Llega a la corte de su tío Marco, pero oculta su identidad. Este es un tropo muy habitual en la literatura medieval, pues el persona heroico pretende ganarse de la confianza a través de sus actos y no de su parentesco o títulos.

2. El tributo del rey de Irlanda

Durante esta estancia, aparece en la costa un enorme barco irlandés. Tristán se sorprende porque, ante esta visión, el pueblo entero tiembla y se esconde en sus casas. No tarda mucho en enterarse que, debido a la derrota en una guerra anterior, el pueblo de Cornualles debe entregarle a los reyes de Irlanda un tributo muy peculiar: 300 donceles y 300 doncellas.

El encargado de asegurarse de que se entrega este tributo no es otro que Morholt, un hombre que parece más un gigante que un hombre corriente y, además, el cuñado del rey de Irlanda. Se presenta en la corte del rey de Cornualles ante todos sus hombre de confianza, entre ellos Tristán. Enseguida nuestro héroe se da cuenta de la rabia que reconcome a todos los presentes, pero también la cobardía, pues ninguno de ellos se atreve a enfrentarse al gigante. Morholt es claro: viene a buscar el tributo, pero se batirá en combate a muerte si alguien quiere evitarlo. Eso sí, solo luchará contra alguien de sangre tan noble como la suya, pues si hermana es una reina.

En este momento, Tristán da un paso al frente y descubre su identidad. Como hijo de la hermana de un rey, Morholt acepta su duelo. Lucharán en una pequeña isla, algo alejada de la costa. Ambos son diestros en las armas, el gigante es muy fuerte, pero Tristán muy rápido. Nuestro héroe ganará el combate, pero resultará gravemente herido, pues la espalda de su contrincante estaba envenenada. Tan graves son sus heridas que ningún curandero del reino sabe como salvarle la vida.

Casi llamado por una voz interior, le pide a su tío que le deje en un barca sin remos y que permita que sean los mares quienes le busquen una salvación, o su perdición. Le pide que deje el arpa con él, para entretenerse en su viaje. Marco, entendiéndolo casi como unas últimas voluntades, accede y observa como su sobrino se adentra en las aguas.

3. Los reyes de Irlanda

Mientras tanto, los reyes de Irlanda reciben la noticia: un ruin caballero llamado Tristán a dado muerte a su amado Morholt, un caballero honorable y hermano de la reina Isolda. La princesa, también llamada Isolda (te hartarás de Isoldas en este mito, creéme), guardará un gran rencor a este caballero, pues su tío era un de las personas a las que más quería.

El final de la canción de Lighton (1902)

Ella y su madre, que son grandes curanderas, se encargan del cuerpo del caballero, preparándolo para su entierro. En esta labor, la princesa encontrará la punta de la espada de su asesino y la guardará, esperando el día en el que pueda vengarse.

Mientras tanto, la barca de Tristán llegará a tierra. Está muy malherido, casi al borde de la muerte, totalmente incapaz de levantarse de la barca. Pero es encontrado por unos hombres que lo llevan directamente a la corte. Malherido, pero consciente, se da cuenta que el destino lo ha llevado a las fauces del enemigo: está en la corte de Irlanda.

Temiendo por su vida, vuelve a ocultar su realidad y, aprovechando que lleva con él un arpa, se hace pasar por un juglar. La misma princesa, Isolda la Bella, es quien se encarga de curarle. El veneno que le consume es conocido en sus tierras y familias, así que no le cuesta hacerle volver a la vida.

Tristán permanecerá un tiempo en la corte, fingiendo una vida de juglar, pero en cuanto recupera las fuerzas suficiente, se embarca de nuevo a sus tierras.

4. El rey Marco busca esposa

Al volver de nuevo a Cornualles, se encuentra con ciertas intrigas en la corte, pues los hombres de confianza del rey están preocupados con respecto al heredero al trono. Vuelto Tristán, Marco declara que desea que sea él quien sea proclamado su heredero, pero los nobles no lo aceptan. Insisten en que debe casarse y darles un heredero directo. Cada uno propondrá una candidata diferente, pero Marco recibe la visita de unas aves, que portan en sus picos un mechón de pelo tan rubio como el oro.

Decide que solo se casará con la dama de los cabellos de oro. Tristán enseguida recuerda a Isolda, llamada La Bella, pero también la Rubia, por su característica melena. Decide volver a viajar a Irlanda, esta vez acompañado de sus hombres de confianza, entre ellos Governal. Ocultarán su identidad y se harán pasar por mercaderes, de esta forma les permiten atracar en el puerto.

Tristán les pide a sus hombres quedarse en el barco, para prevenir posibles problemas, y se adentra en la ciudad. No tarda mucho en darse cuenta de que algo va mal. Todos corren, como huyendo de algo. Entre toda esta gente, se encuentra con una caballero, el Senescal Aguynguerren, que le explica que se trata de un dragón que lleva atemorizando al pueblo mucho tiempo. Tan grave es que el rey a ofrecido la mano de su hija a quien le derrote.

Tal como puedes imaginarte, Tristán ve una gran oportunidad para poder ofrecerle la mano de Isolda a su rey, así que irá en dirección contraria de todo el mundo: hacia el dragón. De hecho, lo vence y la corta la lengua para llevarla como muestra de su heroicidad. Sin embargo, no es consciente de que la lengua es venenosa y, cuando se acerca al río a beber agua, cae al suelo inconsciente.

El Senescal Aguynguerren vuelve a la escena y se encuentra el dragón derrotado y las armas de un caballero hechas trizas. Sospecha que el vencedor ha muerto, así que decide colgarse la medalla. Le corta la cabeza a la bestia y va directo al castillo, proclamando su victoria y exigiendo la mano de la princesa.

Isolda la Bella no se cree que él haya sido capaz de tal hazaña, pues se le conoce por ser un hombre cobarde. Así que pide ayuda a su doncella Brangiana y van a ver el cadáver de la bestia. Allí se encuentran a Tristán, cuyo cuerpo se ha hinchado por el veneno. Se lo llevan al castillo y la princesa le cura. Además, al rebuscar entre sus cosas, encuentra la lengua del dragón, lo que le identifica como el vencedor; pero también se da cuenta de la pequeña muesca que tiene su espada. Al compararla, coincide con el trozo de metal que extrajo del cuerpo de su tío. Se descubre la mentira, pero Tristán le cuenta su versión de la historia y, aunque los deseos de la princesa es vengar a su tío dándole muerte, Tristán le recuerda que él es su única salvación de casarse con un cobarde y mentiroso.

Justo cuando los reyes de Irlanda van a entregar la mano de la princesa al Senescal, ella aparece junto a Tristán y explican lo sucedido con el dragón. La princesa, de hecho, le hace prometer a su padre que escuchar su historia y lo perdonará de sus crímenes anteriores. El rey acepta y escucha atónito como el asesino de su cuñado le entrega la lengua del dragón y pide a Isolda como la esposa del rey Marco.

5. La pócima de la reina de Irlanda

Los reyes aceptarán la petición de Tristán, no podían negarse pues el rey no podía romper la promesa hecha a su hija. Los hombres de éste se llevarán a Isolda la Bella junta a su doncella hacia Cornuallas. Además, los reyes le ofrecen una dote generosa y la reina una pócima de amor que le entrega a Brangiana con la orden de dársela de beber en la noche de bodas a Marco y a su hija para asegurarse de que sea feliz en su matrimonio.

Tristán e Isolda con la poción de Waterhouse (1916)

Como puedes estar imaginando, en un descuido de Brangiana, son Tristán e Isolda quienes toman esta pócima, aún en el barco de camino a Cornualles. Ambos quedarán perdidamente enamorados. Bragiana les cuenta a ellos y a Governal que la pócima de la reina de Irlanda tiene un efecto inmediato y que durante los tres primeros años les será insoportable separarse, llegando incluso a enfermar si pasaran demasiado tiempo sin verse.

Al llegar a Cornualles, Isolda se casa con Marco. No le cuentan nada de lo sucedido, pero sí mantienen una relación adúltera aprovechando varios momentos en los que el rey está ausente. Él confía totalmente en su sobrino, pues es uno de sus vasallos más fieles, pero los nobles de su alrededor se percatan de lo sucedido y varias veces intentan poner al rey contra Tristán.

En una de estas ocasiones, recurren a un enano adivino llamado Frocin. Éste le revela al monarca el lugar en el que siempre se reúnen: bajo un árbol, a los pies de un riachuelo que atraviesa la estancia de las mujeres. Cada noche, Tristán lanza un mansaje en las aguas y el curso del agua lo lleva en manos de Brangiana, quien se lo entrega a su señora. Cada noche, los amantes se reúnen allí.

Marco decide escuchar a los nobles y le tienden una trampa a Tristán. Le encomienda una misión que lo mantendrá fuera de Cornualles durante varios días. Esperando que fuera a despedirse de su amante, se esconde en los alto del árbol, con el arco preparado. Tristán, efectivamente, va a lanzar el mensaje a Isolda para despedirse de ella, pero ve el reflejo de su tío en el agua del río. Por suerte, cuando sale Isolda al jardín, también ve reflejada la imagen de su marido, así que pueden hacer la pantomima de despedirse cortésmente.

Gracias a esta intervención de los nobles, por mucho que tuvieran toda la razón del mundo, los dos amantes pueden seguir viéndose y, cada vez que los nobles les acusa, el rey les recuerda lo equivocados que estaban.

6. Traición y huida

Sin embargo, los nobles son insistentes y Marco les da una última oportunidad para demostrar que Tristán efectivamente le está traicionando. Así que el mago Frocin le propone un plan muy cuidado. Antes de irse a dormir, el rey le dirá a Tristán que por la mañana, antes de que salga el alba, tendrá que partir hacia la corte del rey Arturo. Se irán a dormir, pero durante la noche el rey saldrá de la habitación, esperando que Tristán se acerque al lecho real para despedirse de la reina. Pero Frocin, antes de que le dé tiempo a ello, esparcirá harina por el suelo para ver si se ha movido del sitio.

Para que entiendas mejor esto, decirte que era habitual dormir con tus hombres y/o mujeres de confianza. En este escenario, Marco duerme en su habitación con varios de sus hombres y su esposa. En otras obras, también se nos presenta la habitación de una noble que duerme con sus mujeres de confianza.

Llevan el cabo el plan tal y como lo presenta el enano, pero Tristán se ha quedado despierto y ha visto como Frocin esparce la harina, así que llegará al lecho de Isolda pegando un gran salto. No contaba con que se le abriría una herida y mancharía la cama de Isolda y el suelo en el salto de vuelta a su cama. De esta forma, cuando vuelve el rey, se destapa la traición y, allí mismo, condena a ambos a la muerte.

Por suerte consiguen huir. Mientras los hombres llevan a Tristán hacia la horca, les pide poder confesarse en una pequeña ermita. Como los caballeros iban a armados, deciden dejarlo entrar solo, pues se trata de una construcción con una única puerta y una ventana que da directamente a un acantilado hacia el mar. Tristán se lanza por ella y consigue sobrevivir. Governal da con él y van en busca de Isolda.

Mientras tanto, Marco decide condenar a su esposa a muerte sin esperar la captura de su sobrino. Pero muchos nobles se oponen a matar a la hija de los reyes de Irlanda, pues podría provocar otra guerra. Hasta que dan con la solución perfecta: darla a los leprosos, despojándola de los lujos a los que está acostumbrada y condenándola a padecer la enfermedad.

Tristán los intercepta y recupera a Isolda. Se irán los tres, los dos enamorados y Governal, a los bosques y vivirán de la propia naturaleza durante varios meses. Hasta que pasan los tres años y los efectos de la poción se amortiguan. Tristán se da cuenta de que ha raptado a la mujer de su tío, e Isolda que ha renunciado a la comodidad de la realeza para vivir en el bosque.

7. La vuelta de Isolda y el exilio de Tristán

Así, deciden volver a la corte. Pero antes de que pueda hablar con Marco, él da con ellos. Un siervo se los encuentra y avisa al monarca. Este entra en la cabaña de los enamorados y los ve durmiendo juntos, pero con la espada interponiéndose entre ambos cuerpos. Esto lo interpreta como que no son amantes, así que intercambia su anillo por el de Isolda y su espada por la de Tristán.

Este gesto es interpretado como el perdón del rey, así que vuelven a la corte. Al menos, vuelve Isolda: Tristán es exiliado. Antes de separarse, Isolda le entrega un joya y le indica que, si alguna vez está en peligro, la emplee para enviarle un mensaje.

Tristán vivirá varias aventuras en su viaje, hasta que llega a Bretaña y conoce al duque Hoel y sus hijos. Se casa con su hija, Isolda la de las Blancas Manos, por un malentendido: el hijo, Kaherdín, le oyó cantar sus amores por Isolda e interpretó que iba dirigido a su hermana.

Su vida fue apacible allí, por mucho que nunca olvidó a Isolda la Bella. Sin embargo, un día, en una combate, cae herido de gravedad. La espada de su adversario estaba envenenada y nadie en los alrededores es capaz de curarle. Sabe que solo su amada será capaz de hacerlo, así que le explica su cuñado toda la historia y le pide, por favor, que traiga a Isolda la Bella. Le esperará todo un mes y le hace prometer que extenderá velas blancas si ella va a bordo o negras si no lo hace. Así sabrá si su vida puede salvarse o no.

8. La mentira de Isolda, la de las Blancas Manos

Kaherdín llega sin problemas a Cornualles, pero se hace pasar por un mercader. Pide hablar con la reina y le enseña sus mercancías, entre ellas la joya que Isolda le había dado a Tristán. Consigue hablar con él a solas y le explica la situación. Ella no duda en aceptar ir con él y se embarcan al día siguiente, ella y su fiel compañera Brangiana.

La travesía se complica y llegan a la costa de Bretaña justo el último día que Tristán le había dado a Kaherdín para llegar con noticias. De hecho, Tristán ha permanecido en la costa todos y cada uno de los 30 días, esperando ver las velas blancas aparecer en el horizonte.

Justo ese último día, su esposa le acompaña. Le indica que se acercan los barcos de su hermano y Tristán le pregunta por el color de las velas. Son claramente blancas, pero Isolda le miente. Escuchó a escondidas la conversación entre su hermano y su esposo, y no pretende permitir que otra mujer, otra Isolda, le arrebate el amor de su marido.

Así, Tristán, al verse abandonado por Isolda muere. O se deja morir. En la literatura medieval verás que los personajes tienen mucha facilidad para morirse cuando desean hacerlo.

Tristán e Isolda (La muerte) de Rogelio de Egusquiza (1910)

Los barcos llegan a puerto, por fin, pero se escuchan las campanas fúnebres. Isolda la Bella olvida todos los protocolos y el decoro y corre hacia la iglesia. Le da igual que se le caigan los zapatos o pisarse las faldas, solo quiere asegurarse de por quien están tocando las campanas. Al ver a su Tristán allí, muerto, todo su mundo se derrumba. Se lanza a sus brazos y muere de pena en sus brazos.

Los dos cuerpos vuelven a Cornualles y, en ese momento, Brangiana y Governal cuentan la verdad al rey. Marco les perdona, pues eran víctimas de un conjuro de amor. Hace que los entierren juntos, uno al lado del otro. Justo el siguiente día, nacen de sus tumbas dos árboles que entrelazan sus ramas. Se dice que fue a causa de la pócima de amor, que aún les uniría después de muertos.


Y eso es todo por hoy. La leyenda de Tristán e Isolda son una de mis favoritas. Puedes ver en ella todos los elementos típicos de la literatura medieval: el triángulos amoroso, el código de caballería y la magia. Además, también se relaciona con las históricas artúricas puesto que en el imaginario medieval todo sucede en la misma época mítica.

Cuéntame, ¿conocías la leyenda de Tristán e Isolda?


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