El desencadenante de la guerra de Troya: Paris y Helena de Troya

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La guerra de Troya es el pasaje mitológico sobre el que más se ha escrito, sin lugar a dudas. No solo las tres grandes epopeyas clásicas parten de esta guerra, sino que la mayoría de relatos mitológicos contemporáneos se sitúan también alrededor de este evento. No es de extrañar, pues se trata de un momento en el que la humanidad se enfrentó en un lucha sin parangón. Pero, ¿sabes por qué se originó? ¿Conoces a Paris y Helena de Troya?

1. Los planes divinos de la guerra de Troya

Es probable que sepas que el origen de la guerra de Troya está en el rapto de Helena de Troya por parte de Paris, pero lo que seguramente no sepas que se trata de algo que planeó y propició Zeus muy consciente de lo que hacía.

Gea, la madre Tierra, se había quejado al rey de los dioses de que estaba sobrecargada de humanos y, además de demasiado numerosos, también eran irreverentes; por lo que necesitaba cierta «limpieza».

Zeus ya había empezado a resolver este conflicto a través de las Guerras Tebanas, pero quiso causar aún mayores bajas a través de rayos y diluvios. Sin embargo, intervino Momo, la personificación del desprecio, y le sugirió que provocará una guerra entre Europa y Asia. Para ello, necesitaban dos tareas fáciles de hacer cumplir: que Tetis se casara con un mortal y que Zeus engendrara a una hija de insuperable belleza.

Con las dos piezas en el tablero, Zeus solo tuvo que enviar a Eris con una manzana de oro para que los dioses y mortales iniciaran una de las mayores y más destructivas guerras que han existido jamás.

2. Paris y Helena de Troya

Centrémonos en la pareja protagonista de semejante desgracia: Paris y Helena de Troya. En este capítulo del pódcast, te los presentaré y conocerás mucho mejor qué fue lo que les empujó a hacer lo que hicieron. Además de contarte alguna que otra teoría alrededor de sus decisiones.

2.1 ¿Quién es Helena de Troya?

«Helena de Troya» de Evelyn de Morgan.

Nacimiento de Helena

Helena de Troya es, realmente, una princesa espartana. Engendrada por Zeus con Leda, reina de Esparta; o con Némesis, personificación del justo castigo. Las versiones que nombran a Némesis como su madre, explican como esta, huyendo de Zeus, se iba transformando en diferentes bestias y monstruos, hasta acabar como un cisne. Zeus adoptó la misma forma y, así, concibieron a Helena. La diosa, como resultado de este encuentro, puso un huevo que acabó llegando hasta Leda, que se hizo cargo de él hasta que nació Helena.

En la otra versión, Leda es seducida por Zeus en forma de cisne, que aterriza en su falda tras fingir haber sido perseguido por un águila. Así, Leda pondrá un huevo del que nacerá Helena. De hecho, en el templo de las Leucípides, en Esparta, estaba expuesto dicho huevo en el que, depende de la versión, había nacido Helana o sus hermanos, los Dioscuros.

En lo que están de acuerdo todas las versiones, es que fue criada en Esparta por los reyes espartanas y, por lo tanto, considerada princesa de Esparta. El rey Tindáreo, aunque conocía de su origen divino, aceptó a los hijos que había tenido su esposa con Zeus como propios. En el capítulo en el que hablamos sobre el origen de Esparta, ya desglosamos en detalle a la familia original espartana, pero sí es importante recordarte que son sus hermanas Clitemnestra y Timandra; así como Cástor y Polideuces.

Los pretendientes de Helena

Debido a su inigualable belleza y estatus como una de las princesas de Esparta, Helena contó con una larga lista de pretendientes.

De hecho, ya en su infancia, con ocho o diez años, fue raptada por Teseo y Pirítoo. Teseo la ocultó al cuidado de su madre, Etra, hasta que tuviera edad de casarse; mas los Dioscuros descubrieron el escondite y la recuperaron. Capturaron a Etra y fue obligada a servir a Helena como asistente, primero en Esparta y más tarde también en Troya.

Cuando alcanzó la mayoría de edad, fue cortejada por los principales gobernantes y héroes de Grecia, entre los que se incluía Menelao, hijo de Atreo, que no tenía su propio reino, pero era hermano de Agamenón, rey de Micenas, esposo de Clitemnestra, hermana de Helena. Además de contar con el favor de un hermano rico y poderoso, se había ganado las simpatías de Tindáreo. Según varias fuentes, Menelao y Helena mantuvieron un noviagzo a distancia a través de los mensajes y regalos que se enviaban a través de la intervención de los Diososcuros, que estaban del todo implicados en el matrimonio de su hermana.

Existen varias versiones que explican por qué fue escogido finalmente Menelao: porque hacías los más ricos regalos, por la intervención de Agamenón o por decisión de la propia Helena. Depende de la versión, quién escoge el pretendiente es el rey o la propia princesa.

Debido al temor que sentía Tindáreo por la reacción del resto de pretendientes al enterarse de la decisión final, se les prometió de antemano que jurasen acudir en ayuda del pretendiente elegido si este era amenazado con violencia o le robaban su mujer. De hecho, en una versión es Odiseo quien suguiere esta idea, a cambio de ayuda para conseguir conquistar y casarse con Penélope, prima de Helena. Si bien se trataba de una medida que tomó Tindáreo para proteger a su hija de posibles raptos de los pretendientes, fue algo que propició que toda Grecia fuera en su busca hasta Troya.

Tras su boda con Menelao, Helena vivió una vida lujosa y sin incidentes en la corte espartana y dio a su marido una única hija, Hermíone, que sucedería a Tindáreo en el trono en algú momento. En la Odisea se dice que Hermíone tenía nueve años cuando Paris llegó a perturbar la tranquilidad de la corte.

2.2. ¿Quién es Paris?

Nacimiento e infancia de Paris

Paris es hijo de Hécabe y Príamo, reyes de Troya. La familia real troyana era una gran familia y vivían todos juntos en palacio. A Príamo le son atribuidos cincuenta hijos, de los cuales diecinueve tuvo con su esposa Hécabe, y también muchas hijas, doce de las cuales estaban casadas y, aún así, vivían con ellos en palacio.

El nacimiento de Paris estuvo marcado por un destino especial que lo apartará de sus hermanos. Justo antes de nacer, su madre Hécabe fue perturbada por un siniestro sueño en el que se vio a sí misma dando a luz a una antorcha llameante que incendiaba la ciudad. En otra versión, el sueño le muestra que da a luz a una Erinia (Furia) con aliento de fuego y cien manos que arrasaba toda la ciudad.

Tras consultar con los adivinos, Príamo decidió que el niño debía ser abandonado al nacer en el monte Ida, para asegurar que nunca pudiera traer ningún daños a la ciudad. Dieron por hecho que moriría de frío, hambre o devorado por las bestias, pero fue rescatado por un pastor y criado en las colinas aislado en el campo. En algunas versiones, le amamanta una osa hasta que lo encuentra el pastor.

Vivió feliz en el campo con sus padres adoptivos hasta que, siendo ya mayor de edad, unos criados de Príamo confiscaron su toro favorito, pues sería el premio para quién ganara los juegos en honor a su hijo desaparecido. Al ver que se llevaban a su toro, les pidió explicaciones y decidió participar en los juegos para conseguir recuperarlo. Y eso hizo, superando incluso a todos sus hermanos.

Uno de ellos, Deífobo, se enfadó tanto al verse vencido por lo que él creía un plebeyo que le amenazó con su espada. Paris se refugió en el templo de Zeus Herkeios, donde su hermana Casandra, dotada del don de la profecía, reveló su identidad. Príamo entonces lo reconoció como hijo y le invitó a formar parte de la corte.

El juicio de Paris

Pero no olvidemos el mal augurio de su nacimiento y el plan que Zeus estaba armando. Paralelamente a esto, en la boda de Tetis, Eris se presentó con una manzana dorada en la que estaba grabado: «a la más bella». Tres diosas se acercaron a recogerla: Hera, Atenea y Afrodita. Siendo imposible que ninguna de ellas cediera, Zeus propició que se personaran ante Paris para que fuera él quien escogiera quién de las tres era la propicia de semejante título.

Las tres diosas, pues, se personaron frente al príncipe-pastor y le hicieron escoger. Cada una de ellas le ofreció un obsequio: Hera le prometió influencia real, Atenea éxito en la guerra y Afrodita a la mujer más encantadora como esposa. Podemos entender el mito de forma literal, pero también se trata de de una cuestión ética que respondería a la gran pregunta sobre qué don es mejor. Paris no solo tiene que escoger entre tres dioses, sino entre tres formas de vida.

Al escoger a Afrodita, se expuso a la ira de las otras dos.

«El juicio de Paris» de Peter Paul Rubens (1638-1649)

3. El rapto de Helena

La historia que une a Paris y Helena de Troya empieza mucho antes de que ambos se conozcan. Habiendo escogido a Afrodita, fue guiado por su consejo para hacerse construir unos barcos y viajar hasta Esparta para raptar a la que quería convertir en su esposa.

Recibió numerosos avisos del peligro de sus actos, de parte de sus hermanos Héleno y Casandra, ambos videntes. Y también de sus propia esposa, Enone, una ninfa de poderes proféticos. Esta le advirtió de que traería el desastre sobre la ciudad y sobre sí mismo. A pesar de todo, se hizo a la mar junto a Eneas, que lo acompañó por orden de Afrodita.

Cuando llegó a Esparta, recibió la hospitalidad de Menelao y Helena; mas nueve días después Menelao tuvo que partir hacia Creta para asistir al funeral de su abuelo materno, rey de Creta. Dejó, pues, a Paris al cuidado de Helena. Paris se aprovechó de su ausencia para cortejar a Helena, lo que no resultó demasiado difícil debido a su propio atractivo físico y la ayuda que recibió de Afrodita.

Tan pronto ella consintió, se fugaron por la noche, con gran parte del tesoro del marido cargado en su barco antes de partir. Hay diferentes versiones sobre su consumaron su amor en Esparta o tras su huída. A pesar de los intentos de Hera, protectora del matrimonio, de desviar su viaje, acabaron llegando a Troya, donde formalizaron su unión con la ceremonia correspondiente.

Será esta la causa por la cual Menelao aproveché el juramento de todos los pretendientes realizado por petición de Tindáreo y provoque que las grandes ciudades de Grecia marchen hacia Troya para recuperar a su esposa.

Existe una versión muy curiosa que cuenta que Helena nunca marchó a Troya, sino que permaneció toda la afrenta en Esparta. Se cuenta que fue un espectro con su apariencia la que acompañó a Paris. En la obra Helena de Eurípides se dice que fue ella misma la que creó el espectro al sentirse airada al no haber sido incluida en el juicio de Paris. Mientras Paris llevó al espectro a Troya, la verdadera Helena fue llevaba a Egipto y vivió en la corte real. De hecho, cuando después de la guerra Menelao naufragó en Egipto junto al espectro de Helena, este desapareció y Helena volvió a ocupar su lugar. De hecho, en otra versión racionalizada, se dice que los griegos fueron a buscar a Helena a Troya, pensando que estaban allí, pero que realmente naufragaron en Egipto. Al no encontrarla con la caída de Troya, Menelao la fue a buscar y rescatar a Egipto.


Y eso es todo por hoy. Puesto que la guerra de Troya está en boca de cualquier relectura griega, me parecía interesante empezar por el principio y explicarte como se conocieron Paris y Helena de Troya y como provocaron semejante catástrofe.

¿Conocías la historia de Paris y Helena de Troya?


¿Qué carta te enviaré sobre este tema?

Complementaremos este capítulo del pódcast con un análisis sobre el mito de la esposa ideal. Compararemos las figuras de Clitemnestra, Helena y Penélope para desgranar qué elementos valoraban los antiguos griegos en las mujeres.

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