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Antes del parón vacacional, terminamos la sección mitológica de la segunda temporada del podcast hablando de Apolo y sus amantes más famosos. Fue un capítulo con el que pretendía presentar al personaje, pero Apolo tuvo tanta trascendencia que necesita una segunda parte. Por eso, el primer capítulo de la tercera temporada quería dedicarlo a uno de sus hijos más famosos: Asclepio, el dios de la medicina.

1. Apolo y Corónide

Según la tradición más común, Asclepio fue engendrado por Corónide, hija de Flegias, una heroína tesalia de origen lapita. Se cuenta que Apolo se enamoró de ella cuando la vio lavándose los pies en el lago Boibias, al noreste de Tesalia.

Apolo flecha a Coronis de Zampieri

Corónide se convirtió en su amante y concibió así a un hijo, aunque accedió a casarse con un mortal (Isquis) durante el período de embarazo. Otra interpretación podría ser que se había comprometido en secreto con Isquis, a espaldas de Apolo. Una versión explica que acepta este matrimonio mortal porque teme que Apolo la abandone cuando envejezca, lo que la asemeja a la historia que Apolo vive con Marpesa

Tras las nupcias, según la versión de Píndaro, Apolo se entera de la traición de Corónide a través de sus profecías. Por ello, envía a Ártemis para ejecutar su venganza: Corónide morirá por las flechas de la diosa asesina junto a algunos de sus vecinos. En algunas versión es el propio Apolo quien lanza las flechas. Sin embargo, no soporta la idea de que el hijo que esperaba muera, así que lo extraerá de las entrañas del cadáver de Corónide. En otras versiones, Apolo convence a su hermanastro Hermes para recuperar a su hijo.

Según otra versión, Apolo descubre la traición de su amante a través del cuervo, su fiel mensajero. Este miro explicaría el color de su plumaje, pues el enfado del dios convirtió en negras las plumas blancas. Este detalle no aparece hasta la literatura helenística, pero es un comentario popular que se ve repetido en las artes visuales.

Aún podemos encontrar otra versión de la historia. Corónide esconde el embarazo de su padre, que la hace viajar con él en su visita al Peloponeso para inspeccionar el terreno. Tan mala suerte tiene la princesa que da a luz en el viaje y debe abandonar al pequeño en una montaña, cerca de Epidauro.

2. Asclepio, dios griego de la medicina

Sea una versión u otra, la crianza del dios de la medicina acaba en manos (y pezuñas) del centauro Quirón. Esta criatura era hijo de Crono y de Fílira, una hija de Océano. Siempre se le representa como un gran educador en diversas artes y tutor de los héroes más destacados en la mitología griega.

Escultura de Asclepio

Asclepio, pues, es criado por él en su cueva del monte Pelión en Tesalia. A través de su tutela, Asclepio aprende grandes habilidades y destaca especialmente en la medicina, que desarrolló hasta la perfección. Asclepio no aparece en la saga heroica con un papel protagonista, aunque se le menciona en las aventuras de los Argonautas y en la caza del jabalí Calidón.

Asclepio no solo fue entendido como el dios de la medicina, sino que su culto creó una serie de santuarios que podrían entenderse perfectamente como escuelas de medicina. Uno de sus símbolos más importantes era el de la serpiente enrollada en un bastón, que podemos observar hoy en día en los logos de las farmacias.

Se casó con una mujer que recibe el sobrenombre de Epíone debido al culto del dios sanador. Formó una familia de naturaleza dual, jugando con sus dos facetas de héroe y sanador. Fue padre de dos héroes épicos (Podalirio y Macaón) que, como habían heredado las habilidad médicas de su padre, formaron parte en la batalla y también ayudaron a los cirujanos. Uno de ellos fue quien sanó a Filoctetes, por ejemplo.

También tuvo otros hijos asociados a su culto como sanador: Higia (Salud personificada), Yaso (Curación), Panacea (Cura todo) y Telesforo (el que ejecuta). Este último caracterizado como un pequeño dios niño con caperuza.

La obsesión de Asclepio con la sanación lo llevó a pretender revivir a los muertos. De hecho, logró grandes maravillas. En algunas versiones, se cuenta como resucita a Hipólito por petición de Ártemis. De hecho, en relatos posteriores, se cuenta que llegó a resucitar a tantos mortales que el mismísimo Hades tuvo que protestar y obligar a Zeus a intervenir.

3. La muerte de Asclepio y la penitencia de Apolo

El rey de los dioses, padre de Apolo y, por lo tanto, abuelo de Asclepio, lo envío a los Infiernos al lanzarle un rayo. Apolo enfureció, pero no era capaz de rebelarse contra su padre directamente, así que lo hizo matando a los que le habían regalado el rayo. Según la versión, matará a los Cíclopes o a los hijos de estos, pues se consideraban inmortales igual que los dioses olímpicos.

Sea como fuese, es considerado culpable al derramar sangre de su propio clan divino. Zeus le ordenará expirar su crimen poniéndose al servicio de un maestro mortal durante un año: Admeto, hijo de Fere, rey de Feras en Tesalia. Una versión de la historia cuenta que Zeus pretendía arrojar a apolo al Tártaro, pero Leto intercede por él.

Este castigo que pretendía ser humillante, no acaba siéndolo tanto, pues Admeto es un amo eminentemente justo y considerado. Se ganará la amabilidad de Apolo, que le ofrece ayuda en diversas ocasiones. Por ejemplo, mientras cuida de su ganado, hizo crecer su número al provocar el nacimiento de gemelos en todos los partes.

También le ayudó a conquistar a la que se convertiría en su mujer, Alcestis, hija de Pelias. El rey había jurado que solo la entregaría a quien fuera capaz de llevar un carro tirado por un león y a un jabalí. Apolo le ofreció un carro con estas características y pudo, así, casarse con ella. Sin embargo, el rey olvidó a Ártemis en sus ofrendas y la diosa llenó la alcoba nupcial de colas de serpiente, augurando una muerte temprana.

Admeto, Alcestis de vuelta del Hades y Heracles con la piel del León de Nemea de Tischbein

Apolo le ayudó a apaciguar a su hermana y también visitó a los Moiras a las que consiguió persuadir, emborrachándolas, para que permitieran que, cuando a Admeto le llegara la hora, pudiera seguir vivo si otra persona ofrecía su vida a cambio. Cuando llegó la hora, todos le negaron esta posibilidad. Todos excepto su esposa que se sacrificó para que su amado pudiera seguir en el mundo terrenal.

Esta historia no tiene una final tan triste, pues esposa y marido vuelven a reencontrarse. Una versión nos cuenta como la propia Perséfone, conmovida por la devoción y el amor de Alcestis hacia su esposo, le permite salir de los Infiernos. Según la Alcestis de Eurípides, Heracles intercepta a Tánato antes de que sea capaz de segarle el alma.

Esta historia es muy llamativa pues nos ofrece un relato moral en el que las Moiras de emborrachan y la Muerte es tan física y material que un hombre valiente puede superarla con la fuerza de sus músculos.


Y eso es todo por hoy. Tenía muchas ganas de recuperar la rutina habitual, sentarme contigo a grabar mis capítulos mitológicos en mi canal de Twitch. Me ha parecido que la historia de Asclepio, dios de la medicina, al ser poco conocido, podía ser una muy buena forma de arrancar la tercera temporada de Donde nace la fantasía.

Cuéntame, ¿sabías quién era el dios de la medicina?



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